Saturday, January 15, 2011

De Curauma con Amor (y Programación)


¿A quién no le gusta estar de vacaciones? Las vacaciones son el momento ideal para hacer cosas que a uno le gustan, y disfrutar a concho de ellas sin las preocupaciones del resto del año. En mi caso, desde que entré a la universidad que Enero para mí es mi mes favorito de vacaciones... porque trabajo!. El verano del 2008 fui ayudante TAV, el año pasado hice mi práctica I, y ahora estoy en la quinta región, donde trabajé con Juanfi en el Programa Beta de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, haciendo clases de "Introducción a Introducción a la Programación" estas dos primeras semana de enero.

Hace harto tiempo ya que descubrí que la docencia es lo mío, pero no deja de sorprenderme lo mucho que disfruto haciendo clases. Durante estas semanas trabajamos con cerca de 30 chicos con talentos académicos de I y II medio, y fue realmente la experiencia docente más gratificante que he tenido en mi vida.



El objetivo del curso era darles un overview de la programación, usando un lenguaje gráfico y uno profesional, y que al final fueran capaces de desarrollar un juego con un nivel de complejidad medio. ¿Es posible hacer que adolescentes de entre 14 y 16 años hagan eso, con sólo dos semanas de entrenamiento? You bet! Desde que llegamos a Curauma el 3 de enero nos dimos cuenta que estos niños iban a necesitar desafíos más grandes que aquellos que les ofrecemos a la gente de la Universidad en el curso equivalente. Eran inquietos, preguntones, curiosos y creativos.

Empezamos con una clase básica de Scratch, cuyo objetivo era aprender a mover el gatito logo del programa, y los muy patudos empezaron a meterse con control de flujo antes de que nosotros pensáramos siquiera en enseñárselos. Obviamente habían algunos a los que les costaba un poco más, pero incluso ellos ponían todo de su parte para no quedar atrás. ¡Qué diferencia con algunos personajes que me ha tocado conocer! Eso sí, a pesar de lo increíblemente aplicados que eran, en absoluto eran los típicos nerds mateos del colegio. Estos chicos eran desordenados y buenos para el leseo, tanto así que no perdían oportunidad de meterse a facebook o de jugar MOHAA cuando con Juan Felipe nos dábamos vuelta un segundo.

Una vez que cachamos con qué clase de chichita nos estábamos curando, tuvimos que ponernos a la altura de lo que ellos podían lograr. Claramente no nos iba a bastar con el Hello World, así que nos pusimos exigentes y entretenidos: tuvieron que programar desde un Pacman a una simulación de una estación de metro ficticia, pasando por un gato que leía la fortuna y un predictor de ingreso a la Univerisdad. Para los interesados, pueden ver los problemas que hicimos en http://tiny.cc/pXX , con XX ={02..08} (la primera es 01i) hasta que Juanfi se aburra y los borre de su FTP.

La dinámica de cada clase era la siguiente. Una vez que llegábamos al campus a las 9 de la mañana, Juan Felipe hacía la parte teórica hasta las 10.30 Decir "parte teórica" suena más fome de lo que era, porque los chicos tenían que resolver problemas en grupo (por ejemplo, deducir las variables y su tipo a partir de un enunciado) y participar activamente durante casi toda la hora y media que duraba esa parte. Luego del recreo venía el laboratorio, donde se hacían las guías de ejercicios que les conté antes. Ahí entraba yo, haciendo lo que más me gusta hacer: ayudando a los chicos a entender que la programación es una herramienta útil para la vida en general, y que además es entretenida. A veces no dábamos abasto con Juanfi para resolver la avalancha de preguntas, pero en general pudimos contenerlos bastante bien. Lo más dificil para ellos fue, sin duda alguna, usar Java. Y es que Scratch es una excelente forma de aprender todos los conceptos iniciales de programación porque no tiene aquello que a Java le sobra: una sintáxis rígida. Cuando a los pobres no les compilaba algo porque les faltaba un punto y coma o porque sobraban llaves claramente se frustraban, siendo que venían programando en un ambiente "orientado a bloques" en el que las cosas encajaban y simplemente funcionaban. Scratch los dejaba concentrarse en aprender y entender, y Java les insistía en que no podían avanzar hasta comprender que se escribe "public static void" y no de otra manera.

Cuando daban las 12.40 venía la parte de reflexión, en la que compartían las dificultades y aprendizajes obtenidos durante el laboratorio. Esta parte era con la que más les costaba enganchar, porque requería sentarse y quedarse quietos y callados. Me tocó varías veces poner orden en esta instancia, porque Juanfi es demasiado corazón de abuelita para eso. Recuerdo en particular una vez que empezaron a jugar MOHAA y cada vez que alguien moría gritaban demasiado fuerte y se ponían a reír. Ahí no aguanté más e interrumpiéndo la reflexión les dije:
- "Al menos si no van a escuchar, hagan como si estuvieran pescando!!."

Juanfi dijo algo de que el hilo se corta por la parte más delgada y los chicos bajaron la voz y creo que algo más de atención pusieron.

Es claro que esto fue toda una experiencia para mí, y además de todo el crecimiento personal (estuve viviendo dos semanas sola acá en mi casa en Concon), tuve aprendizaje bastante concreto. La coordinadora de la TAV fue a ver una de nuestras clases y nos entregó un feedback de nuestro desempeño, cosa que por primera vez alguien me daba formalmente. Además los mismos chicos nos evaluaron (algo que tampoco pasa con los ayudantes en la universidad), y no es necesario recalcar lo importante que esa información para uno como profesor. Aprovecho de decir que en conjunto con Juanfi obtuvimos iun 95.5% de aprobación, lo que nos hace oficialmente más populares que el ministro Golborne y el iPad.

Ahora que ya acabó todo, me siento más que satisfecha con lo que hicimos. En un mes los hubiéramos dejado con todo el curso de Intro a la Programación aprobado, pero bueno, es lo que hay xD. Fueron unos chicos maravillosos, mejores que los de la Universidad, que me sorprendieron gratamente. Podríamos irnos en una volada más profunda sobre las diferencias en las oportunidades que tenemos en la vida y la importancia de una educación de calidad, pero creo que de eso ya se ha hablado en muchas partes. Personalmente, me quiero quedar con la idea de que esos chicos tienen todas las herramientas para volar tan lejos como quieran.. y que espero que alguno aterrize en Computación de la UC.

PS: Muchas gracias, Juanfi!! Trabajar contigo nuevamente ha sido (como siempre) terrible de bakán.

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