Durante parte de diciembre y enero estuve haciendo mi práctica obrera, ese requisito medio extraño que te piden en Ingenieria para que sepas que no todo es ser gerente en la vida. La idea es estar en una pega no calificada, y compartir con los trabajadores sin ejercer ningún tipo de supervisión. Como esta prohibido ser vendedora o secretaria, contestar teléfonos, o cualquier cosa con computadores o archivos, prácticamente queda la opción de ser obrero de la construcción que no aplica demasiado a una niña.. u optar por una práctica solidaria, como fue mi caso.La Universidad me puso en contacto con al Fundación Coanil. Estuve en el hogar de niñas Los Girasoles, que queda muy cerquita del campus, y la verdad es que fue una experiencia increíble. A ese lugar llegan niñas con deficiencia mental en riesgo social (abusos, maltratos o abandonos) que generalmente nadie va a ver y se quedan toda su vida allí. De hecho, habían varias mujeres de 30 y 40 años que probablemente se quedarían en Los Girasoles para siempre. Pero eso no ocurre con todas, la mayoría tiene expectativas de egreso a la vida independiente ya que luego de terminar el colegio ingresan al Centro de Capacitación Laboral, donde las forman en diversas disciplinas que las dejan más o menos en buen pie para el mundo real.
Yo no quería trabajar en una fábrica, como la mayoría de mis compañeros, puesto que es un trabajo que no aporta mucho a nadie y la paga es casi simbólica. Haciéndola solidaria, en cambio, sentía que estaba ayudando de verdad y que mi trabajo iba a ser valioso más allá de la práctica misma.
En el hogar hay 65 niñas, 35 tías cuidadoras y de servicios (aseo, cocina, etc.), una psicóloga, una asistente social, una terapeuta educacional, 2 administrativas y la directora. Fue con este último grupo de personas con las que más trabajé, además de mis dos compañeros de carrera que, casualmente, también habían escogido hacer su práctica en Coanil.
Como dije antes, mi labor estuvo más enfocada a ayudar en la parte administrativa del hogar. Como llegué cerca de Navidad, me tocó seleccionar de las donaciones los regalos que se iban a entregar a las niñas y comprar lo que fuera necesario para la fiesta, además de decorar el salón en que se celebraría. Para Año Nuevo, con la Anita (una de mis compañeras) sacamos toda nuestra creatividad y armamos unos lindos centros de mesa. También teníamos que ayudar a instalar equipos de audio y video para entretener a las chiquillas, ir a comprar golosinas varias, ir a la sede central de Coanil a buscar las provisiones de alimentos y remedios para el mes, inventarios de muuuuuchas bodegas, armar una sala de computación (con arreglo de PC incorporado), etc... Aparte de otras labores "prohibidas" como ordenar los archivos de las niñas (eran las carpetas que contenían toda su vida) y hacer planillas excel (además de mostrarle a la secretaria que Excel es capaz de autocalcular cosas, y que no es necesario hacerlo con la calculadora para luego pasarlo a la hoja).
Era harta pega, pero el ambiente de trabajo era muy entretenido. Todos los días desayunábamos juntos, nosotros 3 de la universidad con las profesionales y las administrativas. Nos reíamos de todo y compartiamos un poquito de nuestras vidas, con lo que nos hicimos bien amigos se podría decir, y hasta nos hicieron una mini fiesta de despedida cuando acabó nuestra práctica.
Con las tías que cuidaban a las chiquillas fue más difícil la relación, porque nos veían como unos invasores metiches preguntones. Aparte de que nos tocó estar más con sus jefas, con las cuales no se llevan muy muy bien, así que era esperable que no nos recibieran con una gran sonrisa de buenas a primeras. Pero con el tiempo se fueron ablandando, y ya al pasar las semanas nos contaban todas sus historias y nos permitieron ayudarlas con sus tareas.Las niñas eran bakanes, con eso digo todo. Las más chiquititas eran súper vivarachas, pero también muy tiernas.. aunque podían llegar a ser manipuladoras. De las más grandes, me acerqué a varias y una incluso me hizo un peinado hermoso para cuando fui al matrimonio de Juanfi. Me tocó bailar con ellas, mojarlas, jugar y armales varias onces y fiestas. Ellas por su parte se acercaban a ayudarnos cada vez que llegaban cosas al hogar y debíamos llevarlas a alguna de las bodegas. En el día a día nos encariñamos harto, tanto que al final de nuestra práctica nos permitieron acompañarlas al zoológico. Fue un día agotador, pero lo pasamos increíble. Ojo, que no es fácil manejar a 20 niñas con discapacidades mentales y motoras (con silla de ruedas y todo) por el Parque Metropolitano. Además que eran hiperactivas y curiosas y eran buenísimas para separarse. Pero fue genial.
Me voy de vacaciones con el informe ya casi listo, y con el corazón bien contento. Si tienen la oportunidad, hagan su práctica solidaria. Hay que ponerse en contacto con la Pastoral de la UC y ellos te gestionan prácticamente todo. Se pasa súper bien, uno es un real aporte a la fundación donde le toca estar.. y las prácticas solidarias nunca las rechazan ;)
1 comment:
Si sólo es algo temporal, también puede verse como simbólico --y nada más.
Disculpa la amargura, ando en esos días. ¡JA!
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