Monday, July 30, 2007

El Regreso

Me desperté hartas veces en la noche. Entre el resfrío y los nervios (sí, asi como los niños chicos que se ponen nerviosos cuando van a entrar a clases) no pasé una muy buena noche.
Le había dicho a la Josesita que la iría a buscar a su casa para que nos fueramos juntas, así que me desperté puntualmente a las 6.40. Mi hermano no había termindo de desayunar cuando yo ya estaba afuera de la casa. Como a las 7.40 llegué donde la Jose, y nos fuimos junto a su hermana rumbo a San Joaquín. La María Paz, hermana de la Jose, me llevó por un camino nuevo. Íbamos un poco tarde, así que superé el terror de tener que irme a altas velocidades por caminos desconocidos y acepté sus indicaciones. Al final llegamos a buena hora, sanas y salvas (pero sin la María Paz, que se bajó en Diagonal Paraguay) y con harto sueño a San Joaquín.
Nos quedamos un rato conversando con la Jose, dándonos ánimos mutuos, cuando nos dieron las 8.30. Era hora de partir a la A7, a encontrarme sin saber muy bien con qué.

En el camino no me topé con ninguna cara familiar. En el fondo, lo que más quería era ver a mis amigos de Desafíos. Llegué a mi sala, entré... y no conocía a nadie ni siquiera de vista. Tampoco estaba Ovalle, con quien tengo el mismo horario. Decidí salir, y a los 30 segundos apareció la Lopita. Me alegré mucho de verla, así que partimos juntas a examinar a nuestros nuevos compañeros. A partir de un análisis rápido, dedujimos que muchos no eran ingenieros. Yo vi a algunos astrónomos, y también había gente de bachi. En eso, llega la profesora. Después de que Cortés aquel día fatal me había dicho que con ella yo sabría "lo que es bueno", esperaba cualquier cosa menos lo que vi: Carolina Becerra resultó ser, al menos durante esta primera clase, una profesora amable y preocupada de que entendiéramos. Lo que más me gustó de ella fue que hacía todo más simple y directo, tanto así que cuando se iba en volada matemática, se detenía y decía: "Pero esto a nadie le importa! Sigamos.." Además, nos dio consejos muy concretos de cómo estudiar mejor cálculo. En conclusión, la amé. Eso sí, muchas de las cosas que ví el semestre pasado ella las da por sabidas, por lo que voy a tener que tener cuidado por ese lado y repasar.
A las 10 nos despedimos con la Lopy, y partí a química. Ni rastro de Ovalle o de Nicolás, con los que estoy en la misma sección, pero me encontré con la Limón y con Benjy.
Fue una clase super interactiva... al punto de ser medio incómodo. La profesora, María Soledad Gutierrez, hacía preguntas del tipo: "Cuando yo digo 'Químca', ¿en qué piensas.. tú? Si tú, el de ahí" (respuesta del tipo "ecuaciones"). "Ah!, y ¿cómo te llamas? (...) Ya, muy bien". Quienes osaron responder algunas de sus animadas interrogantes, eran nuevamente requeridos a contestar, aunque esta vez Maria Soledad los llamaba por su nombre. En este "censo" de la profesora, me enteré que, si bien somos la mayoría, los ingenieros compartimos esa sala con bachis y agrónomos.
Después entramos en materia. Con lo que alcancé a percibir en este primer día, me dio la impresión de que no es necesario ir a su clase. Se basó en unas diapositivas que pasó a velocidad luz, mientras decía: "bueno, le pegan una leída en su casa para mañana". Parece que con eso basta, entonces, porque su aporte a la clase, además de permitirme conocer el nombre de quienes estaban en la sala, fue nulo. Tanto asi, que a las 11 el proyector se declaró en huelga, y ella dio por terminada la clase. Espero que esta actitud haya sido solo por hoy.
Con la Belén (a quien vimos a la salida) y la Limón nos aplicamos rápidamente y fuimos a buscar nuestra "lectura de tarea" (o sea, la materia que no se pasó) a la biblioteca. Como esta señora estuvo todo el (poco) rato de la clase abrazada al libro "Quimica: La Ciencia Central", fuimos rápidamente a buscarlo. Ingresamos al catálogo, pero por más palabras clave que le ponía, no pude encontrarlo. Como a los 5 minutos nos aburrimos, y estábamos partiendo a la sala Copia Consulta, cuando una alumna de intercambio, más o menos de nuestra edad, nos detuvo para preguntarnos cómo se reservaban los libros. Me acerqué a su computador para ayudarla, cuando veo que estaba buscando el mismo libro que nosotras... pero ella sí lo había encontrado!!. Nos reímos un buen rato, y fuimos las 4 a pedirlo al mesón. Conversando con ella, descubrimos que era brasileña y que se quedaría a estudiar... ingeniería!!. Coincidíamos en casi todos los ramos, así que seguimos juntas hasta las 11.30, cuando yo me vine para mi casa.
Camino al estacionamiento, me encontré con Mati y la Javi. Se me escapó un "los echo tanto de menos!!!" del alma, y nos pusimos al día en 5 minutos, ya que ellos tenían clases.
Ahora, a las 3, tengo geometría porque me cambiaron una hora de cátedra por una de ayundatía. Me voy marchando.. y el miércoles contaré como me fue.

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