Wednesday, December 19, 2007
CAi Rally
Hace unos días comenté que estoy participando del Centro de Alumnos de este año. Básicamente había hecho el cd para los novatos y cooperado en la organización de las matrículas, pero hoy me tocó algo un poco más extremo.
La Lopy me había pedido que fuera hoy a las 10 a la Universidad, a buscar un cheque. Para estar ahí a esa hora yo debo despertarme a las 9, lo cual, estando de vacaciones, no me alentaba demasiado. -"Bueno" - pensé - "voy a buscar el cheque y me voy.. menos de una hora, así que ni estacionamiento me van a cobrar".
Partí rumbo a San Joaquín, y llegué cerca de las 10.10. En el CAi, me encontré con la Limón y con Richi. Se suponía que la Negra, que es la tesorera y quien me iba a pasar el cheque, estaría también pero no llegó hasta las 11. Por mientras, nos entretuvimos conversando y jugando Zatacka (que según me enteré, es un clásico en Ingeniería).
Luego de recibir el cheque, la Feña del Castillo (vice presidenta y mi tutora adoptiva) nos pidió a la Limón y a mí hacer tarjetitas para poner en los regalos de los funcionarios de la Escuela. Haciendo uso de toda nuestra imaginación, cortamos unos papelitos amarillos con forma de estrella y le escibimos un mensaje navideño personalizado a cada uno. Estaba en eso, cuando la Negra pregunta sobre el CD del novato. Nadie lo había llevado a imprimir aún y, oh casualidad!, quedaba "cerca" de mi casa el lugar aquel. Como a la 1, acerqué a la Limón a su destino (Patronato y Meiggs, por las visceras y lápices) y yo me preparé para en la tarde salir a cumplir lo mio.
A las 3.30 agarré el auto, y con 30º de calor a la sombra, me dirigí a Zalaquett S.A, la tierra de las pulseras. Mapcity y mi mamá fueron mis grandes aliados, sino probablemente me hubiera perdido aún más en esas calles que si bien quedaban, efectivamente, cerca de mi casa, no las conocía demasiado.
Llegué a Rosario Norte 651, Zalaquett S.A. Era un edificio enorme, y se notaba que era nuevo. Lo que me soprendió allá fueron los asensores: no tenían botones... ninguno!! En la pared afuera de los ascensores había un teclado numérico. Uno ingresaba el piso al que se dirigía, y a través de una pantalla led te indicaba cual de los 6 ascensores se abriría para tí. Cuático. Me sentí super huasa con estos cosos tan modernos, sin botones en su interior. Después de meterme en el ascensor equivocado y enmendar mi rumbo, encontré la oficina que buscaba. Me antendieron bastante rápido, me hicieron revisar que el diseño de las pulseras era el correcto, y pasé el cheque.
Ya a esta altura eran cerca de las 4.30 y el calor iba en aumento. Tomé el auto y fije rumbo hacia Enrique Foster Sur 122. Ni idea de como llegar para allá (mi referencia en Mapcity no llegaba hasta Rosario Norte), así que traté de llegar a Vespucio como me había aconsejado mi mamá. Seguí a la masa de autos y crucé los dedos. Empecé a ver calles conocidas, así que segui avanzando hasta chocar con Vespucio. A pesar de que era temprano ya había taco, así que pacientemente bajé mi vidrio para recibir algo de aire y me puse en la cola. Tenía que llegar a la calle Pdte. Errázuriz, y la única referencia era que estaba más o menos después de Apoquindo. Como avanzábamos tan lento producto de la enorme cantidad de autos, tenía tiempo para ir leyendo los letreros de las calles. Estaba en la fila de al medio, cuando vi que la siguiente cuadra correspondía a Pdte. Errázuriz. Pasé a la fila adecuada, doblé.. y la calle se acabó!!. No me quedó otra que tomar Vespucio de nuevo y darme toooda a vuelta, bajo el asqueroso sol santiaguino.
Después de luchar contra el tránsito y decidir entrar por otra calle que me tincó, logré llegar a mi destino. El problema ahora era estacionar, puesto que toda la cuadra y los alrededores estaban marcados de amarillo no-estacionable. De pronto, lo vi: un huequito ideal para mi Punto, bajo la sombra. Me estacioné feliz de la vida, pero una vieja con cara de pocos amigos salió a retarme y echarme del lugar. Medio confundida, me di un par de vueltas más... y me estacioné al frente de la vieja pesada :P.
Duplimedia era una oficina chiquitita. Entré y, sin ascensores estrambóticos de por medio, me recibió una amable secretaria. Tomó mi nombre y el CD, y dijo que entraría a producción en pocas horas más. El periplo había acabado.
Ese es el fin de mi CAiAventura. Igual me cansé, onda que todavía tengo calor, pero me sentí contenta por dos cosas. En primer lugar, porque logré superar mi terror a andar en lugares desconocidos sin estacionamiento fácil; y en segundo lugar, porque cumplí con mi deber e hice algo "importante" para contribuír con mi Centro de Alumnos.
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3 comments:
upppps ... me siento culpable ... xD ... lo sieeeeeeeento ... =S ...
... no ando muy inspirada ultimamente ... a si que depsues te dejo algun post mas entretenido!!...
saludo ... =)
Jajajaja!! Esta bien que te vengas a identificar como la responsable de mis madrugadas en vacaciones.
Actualizo casi a diario, así que cuando te inspires escribe =).
Parece que el CAI es una fuente importante de colapso para quienes lo integran, jajajajaja... Bueno, hay que tener muchas ganas de participar para estar ahí...
Al menos tu "excursión" por calles desconocidas no fue por calles ovallinas, si fuera así tu aventura podría ser mucho más bizarra...
Mario (Ovalle, para Uds.)...
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