Hoy fue un día bizarro. Ni modo, no podía ser que la Universidad no me regalara una aventura a 2 semanas de inciadas las clases.
Hoy día Ovalle encontró rasgos Davidalescos en mi querida profesora de cálculo. Además de rayarse explicándo teoría de conjuntos ("pero esto es de colegio!!"), usó una de las célebres frases de mi ex-ayudante de geometría: "o zea zi, ezta bien, pero..". Básicamente, lo que dijo fue que si bien el cuadrado de la raiz cuadrada de x, se podía expresar como valor absoluto de x, no podías poner en una prueba valor absoluto de x. Bizarro, pero tenía una buena razón de fondo.
En química vivimos un episodio digno de enseñanza media. Un compañero estaba hablando mucho, lo cual enoja de sobremanera a nuestra profesora. Ella, antes de llamarle la anteción, le preguntó su nombre, a lo cual mi compañero respondió con el primer nombre distinto al suyo que se le ocurrió: Hernán. Como todos sabíamos que ese no era su nombre, nos reímos casi como si fueramos compañeros de curso. Fue un episodio muy loco, y ahora la profesora se refiere a él como Hernán o NN.
Después tuve una ventana, en la cual aproveché de estudiar cálculo. Íbamos a almorzar con Ovalle, cuando lo vimos: el patio de Ingeniería era un campo de batalla, con pelotas de tenis que volaban por los aires y gente que corría. Guerra de Pelotas!!! En el marco de la Semana de la Ingeniería, se instalaron trincheras y se soltaron como 100 pelotas. Se organizaban verdaderos ejércitos, con estrategia y todo, de manera tal de lograr golpear a la mayor cantidad de gente y hacer mucho escándalo. Algunos incluso sacaban raquetas de tenis para ponerle más emoción... y brutalidad. Hasta yo me diverti, y es que todos éramos felices, los que estaban en la lucha y los que mirábamos desde afuera. Porque a pesar de lo cabeza que suena, había tanta buena onda que era imposible no pasarlo bien. Y eso es lo que quería rescatar en este post: estoy en una Escuela en que, a pesar de que nos sacamos la mugre estudiando y tratando de pasar, existe mucha amistad. Entre todos nos apoyamos y ayudamos, y eso lo veo en mi día a día: aunque no conocía a mucha gente, en mis nuevos cursos me he hecho hartos amigos y nos ayudamos entre todos. La Guerra de Pelotas fue para mí la síntesis del espíritu de la Escuela: somos felices sacándonos la mugre, porque sabemos que el de al lado esta recogiendo pelotas para que nos defendamos entre todos :p
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