Thursday, July 30, 2009

En la Oficina


Esta semana fui 3 veces al DCC a trabajar. Ahora que Juanfi es un hombre casado que vive en Valparaíso, es re poco el tiempo que tenemos para avanzar en su tesis. Hoy estuvimos desde las 10 hasta como las 5, y los aparatos andaban medios mañosos y las cosas no salieron muy bien, pero no todo fue pérdida: con mi celular nuevo, que tiene una cámara filete, aproveché de sacar unas fotos para compartir con ustedes.

En primer lugar, los aparatos

Estos de acá son los Tablet Classmate PC, la "competencia" de los One Laptop per Child. Si se fijan en el monitor de computador que hay al lado, podrán comparar el tamaño y ver que son bien pequeñitos. Son simpáticos esos bichos, aunque el teclado es muy chico. Funcionan con Windows XP Home, lo cual trajo bastante problemas para el desarrollo. ¿Puede mencionar usted alguna diferencia práctica entre la Home y la Professional Edition?
Actualmente tenemos 7 CMPC en nuestro poder, pero deberíamos tener 9.


Las SP5 o Tornado son smartphones que corren Windows Mobile. Al principio parecían muy amenas, pero resultaron ser una pesadilla. Son la peor plataforma que tenemos, inestable y muy poco amigable, pero aún así es a la que más fe le tienen. Son hiper lentas++, pero bueno.. estamos intentando sacarles el mayor provecho posible. En la foto están dentro de su maleta cargadora, que como ven tiene espacio para haaartos teléfonos más.




Toda la magia ocurre en la O16 del DCC:

Aquí está Juanfi, trabajando ligeramente estresado. Se ve frente a él la foto de su esposa, y al lado la de sus primeros novatos del tiempo en que fue Tutor.

Una de las cosas que más le llama la atención a los computines que entran a la oficina es la caja de Windows 95 que tenemos. ¡Es una verdadera pieza de museo! Tiene el manual y el CD (es cierto, hubiera sido aún más brígido tener los diskettes de instalación, pero es lo que hay).

Me faltó sacarle una foto al sticker de Andreasoft, pero esa queda para después.

Wednesday, July 29, 2009

Resumen Académico I-2009 (II)


Ahora, Electro.. puaj!! Hasta antes de FIS1532 yo no entendía a la gente que me decía que odiaba Progra. Yo pensaba que no se podía odiar un curso, que a uno podía costarle y no gustarle, pero nunca odiarlo. Sí, se puede!! Electro aparecía en mis pesadillas, junto con Termodinámica. Por lo demás, Gomberoff resultó ponerse muy pesado cerca de la mitad de semestre. Para la I2 yo me había cambiado donde el profe Rodríguez, al igual que muchos de mis compañeros que no entendían con el otro señor. El día de la prueba, el caballero entró a la sala donde estábamos los de su sección, nos miró, y con aire circunspecto dijo "Ah, ustedes son mis alumnos. Me presento, soy el profesor".

Después de que terminamos la parte de magnetismo, descubrí que no valía la pena seguir yendo a las clases. Esto porque muchos ejercicios y toda la materia venían calcados del Serway y del libro de ayudantías de Fabián, por lo que bastaba un par de horas a conciencia con ese material para pasar el curso (saltándose toda la "lata administrativa" de ir a clases). Desde que empecé a aplicar esa estrategia mis notas subieron, y de hecho coroné el curso con un magnífico examen (el cual, por cierto, me valía además por la I1 que no había dado). Al final salí con promedio 5.0, a pesar del 2.0 que me saqué en la I2.

Con Termo pasó más o menos lo mismo que con Electro, solamente que me dí cuenta después de la I1 que las clases eran una real pérdida de tiempo. Fue un ramo tremendamente fome y además íntegramente sacado del libro guía, Moran y Shapiro. Debo admitir que pasé susto con los controles eso sí, pues eran reprobatorios si el promedio de ellos era menor que 4.0. Partí estrepitosamente mal, pero con los últimos 3 controles logré salvar un 4.2.

Con ese curso me pasó algo divertido. Como no iba a clases y estudiaba exclusivamente del libro en inglés, había muchos términos que nunca supe como se decían en español. De hecho, en mis pruebas yo ponía "Open Feedwater Heater" y "Boiler", y no fue hasta después del examen que supe cómo se decían. Gracias a Dios se acabaron los "delta h" en mi vida, y espero nunca más pisar el departamento de Ingeniería Química y Bioprocesos. Aprovecho de pasar una pregunta que nos nació con Pablito, después de ver la malla química (que está pegada a la entrada del departamento, no es que nos interesara): ¿por qué tienen Operaciones Unitarias I y II el mismo semestre?.


Pero no todo en mi semestre fue tan terrible, menos mal. Optimización fue super choro, y junto con Discretas fueron los dos cursos que más me gustaron. Además de que en ambos la materia era muy entretenida, los dos profes resultaron muy buenos. Ferrer, de Opti, es industrial computín, ama al profe Miguel, es muy motivador y, al igual que Jorge Pérez de Discretas, explica con mucha claridad. Que importante es que el que está adelante se crea su cuento. Se nota al tiro cuando falta esa energía, esa pasión, que transmiten los profesores que uno luego reconoce como realmente valiosos.

A decir verdad, en Opti pudo haberme ido harto mejor. Para la I3 estudié dos horas, porque estaba en mi peor etapa de colapso, muy cansada y triste al verme superada por las circunstancias. Aún así salvé un 3.9, gracias a que prestaba atención en clases y a las rápidas explicaciones que me dieron los niños que estudiaron conmigo ese rato. Eso nunca lo había hecho, pero no resultó tan mal. Pero creo que gran parte del éxito de esa estrategia tan arriesgada se lo debo a Ferrer. Estoy segura que algo así en Electro o Termo no me hubiera servido de nada. JuanCa iba más allá de los apuntes, se detenía y se aseguraba que todos estuviéramos entendiendo todo antes de continuar. Él logró lo que no logró ninguno de mis profes de Cálculo ni Geometría: que me imaginara el plano y "viera" lo que estaba haciendo. Yo "ví" el método de Newton, "vi" Karush-Kuhn-Tucker, y por eso también pude dar un buen examen sin matarme estudiando. Y bueno, además tuve mi propio "tutor" de Opti que se encargó de aclararme las dudas el día antes. Si los tutores somos buenos, aunque de repente nos odien!!

Discretas sí que fue un curso especial. Aparte de ser el único computín que tenía, terminó el 25 de mayo porque Jorge Pérez se iba. Quedé con la sensación, sobre todo con la última materia de grafos, que se vieron algunas cosas muy por encima (como es esperable en esas circunstancias de tiempos tan cortos), pero a pesar de ello creo que aprendí mucho. Este semestre tomé otro curso con Jorge, Teoría de Autómata y Lenguajes Formales, y tengo muchas expectativas al respecto. Es que, al igual que me pasó con Carolina Becerra, Jorge Pérez me hace sentir que en todo momento estoy aprendiendo algo útil y aterrizado. De hecho, creo que me "ganó" cuando dijo que los Cálculos no nos servían de nada en Computación.

Por otra parte, Discretas fue fuente de muuucho jugo. Nos armamos un grupo de estudio con Tomás, Pablito y Andrés y nos sentábamos siempre juntos y hacíamos las tareas los cuatro. Éramos productivos y lo pasábamos bien. Como botón de muestra, les dejo algunos de nuestros "apuntes" de clases:



Por supuesto que mis dos ayudantías fueron importantísimas este semestre, pero se merecen su post aparte. Ahora para finalizar y continuar con la tradición, les dejo el marcador actualizado al primer semestre del año 2009:

PUC 30 - ANDREA 215 (+10 del TPD que están actualmente con nota P)

Tuesday, July 28, 2009

Resumen Académico I-2009 (I)


¡Qué semestre el que acaba de pasar! Me lo adviertieron, es verdad, pero como sabiamente me dijo Guarini "ustedes nunca le hacen caso a los mayores". Como me había estado yendo tan bien, me sentí capaz de seguir estirando la cuerda: 60 créditos, selección de Judo y dos ayudantías sonaba más que razonable. ERROR!! Pero bueno, contemos la historia desde el principio.

Digitales. Digitales, digitales, digitales... Era el ramo "papa" de mi semestre!! Al principio no parecía amenazador, pero DIOS que I1 más asquerosa. Lo malo es que después de eso las cosas sólo se pusieron peores. Por más que estudiaba y estudiaba no daba pie con bola, y Digitales se puso cuesta arriba. Yo estaba segura que no podía sacarme una nota más baja que en la primera prueba. Ja-ja-ja!! Ilusa yo!! Casí me desmayo con mi nota de la I2. A esa altura yo ya estaba perdida, aunque los controles me salvaban bastante. Pero los calculos más optimistas arrojaron pésimos resultados: necesitaba un 55 en la I3 y un 55 en el proyecto. En vista de que mis notas anteriores no superaban el 2.3, el panorama se veía tremendamente gris para mí. Pero como estábamos viendo materia nueva y la I3 valía 40%, había una pequeña luz al final del tunel que decidí analizar con el profe.

El 25 de mayo, último día para botar ramos, fui a la oficina de Marcelo Guarini en el segundo piso de Eléctrica. A diferencia del mejor lugar del mundo, aquí había que avisarse con la secretaria, esperar que te abrieran una mampara de vidrio, y hacer hora hasta que se dignaran a recibirte. Luego de tomarse un café con sus colegas eléctricos, Guarini me hizo pasar. Me gustaría dedicarle un post entero a esa conversación, que pasó incluso por la computación y la programación, pero mejor vamos a lo medular:


- Profe, no sé si botar el curso.
- Mmm.. pero tú siempre vas a clases y participas.
- Y me gusta!! Pero me ha ido mal..
Le conté mis notas y se le cambió la cara, casi como de pena. Me preguntó que a qué atribuía yo eso, y le respondí sinceramente que no lo sabía. Estudiaba del Morris Mano, hacía los ejercicios y creía entender. Pero llegaba a las pruebas y colapsaba, como si todo lo que me preguntaran fuera nuevo. Guarini me miró con sus tremendos ojos azules, apoyó las manos sobre su mentón y me preguntó por mi carga académica. Le conté toda la verdad y casi se fue de espaldas. Me retó de una forma tan paternal que me puse roja (aunque lo de ponerme roja no es tan difícil..), y me aconsejó botar el curso. Es que si no iba a terminar el semestre muy mal, predijo.

Ya cuando un profesor te dice que "retires voluntariamente", no hay mucho que hacer. Subi a la O16, y apreté el botón:



Primera vez que botaba un curso. ¡Tremendo alivio! Igual seguí yendo a clases como me había dicho Guarini, porque aparte me iba a servir para Arquitectura de Computadores (que tomé este semestre).

Lo de Judo fue un cuento similar. Estaba entrenando los lunes y miércoles a las 7 de la tarde y los sábados a las 11.30. Eran dos horas intensas++, mucha preparación física y combates. Yo era de las más chicas que iba (sin contar dos niñas escolares), y barrieron el piso conmigo como quisieron. Pero yo era feliz siendo apaleada, dentro de todo, porque sentía que estaba aprendiendo un montón (y además me estaba quedando un cuerpo de comercial =D). El problema era que llegaba molida a mi casa, apenas con fuerzas para bañarme, comer, y repasar algo de materia. A fines de mayo fui a hablar con mi Sensei, y le conté que el cuerpo no me estaba dando para tanto, ni física ni psicológicamente. Tan abatida me vio, que me dijo que no me preocupara por la asistencia y que no botara el curso (tenía inscrito Judo II). Prometí regresar este semestre, y le quedé tremendamente agradecida: me apareció un 6.5 como nota.

Continuará...

Sunday, July 12, 2009

Gajes del Oficio

Como tutora de Avanzada a final de semestre me toca repartir puntaje entre todos mis tutoreados, el cual se pondera con la nota del proyecto y puede hacer que alguien suba mucho o baje mucho su nota.. incluso hasta hacerlo reprobar.

Pasa muchas veces que hay grupos en los cuales no trabajan todos, y la repartición de puntajes es una buena instancia para premiar a aquellos que más trabajaron. Tenia un grupo conformado por 3 compañeros de generación y un transporte, en el que resultó que este último fue más lento y le costó más y no le dedicó tanto tiempo al curso como sus compañeros. Tampoco, según conversamos, había aprendido nada de OOP. Obvio que no podía darle mucho puntaje a este muchacho, y además se dio que uno de sus compañeros trabajó por sobre mis expectativas y lo tenía que premiar mucho porque se lo merecía.

Se produjo un intercambio de mails con el sujeto en cuestión, con respecto a esto de los puntos. Quería saber qué nota le iba a poner yo, y las razones de mi repartición. Yo no tengo que justificarme ante mis tutoreados, pero de todas formas le expliqué la situación:
Al momento de decidir los puntos que le doy a cada quien, considero 4 cosas: el esfuerzo que hayas demostrado, la opinión que tengan tus compañeros respecto a tu disposición y tu trabajo, cuanto trabajaste tú en el proyecto con respecto a tus compañeros y la asistencia a las reuniones (en menor medida).

Me respondió con un mail de media página diciendo que no estaba de acuerdo con mis criterios, que eran muy subjetivos, y que el hecho de que él no hubiese aprendido nada de OOP no debiera ser razón para que lo reprobara.

Filo, no le contesté de vuelta, pero me encontré con esto en su Facebook:

Uhhmmm.. ¿Seré yo?

Saturday, July 11, 2009

Feliz cumpleaños NPE!!

Andrea
Te puse un incompleto hasta que este funcionando completamente el sistema (que no he visto aun)
Nos vemos el martes 14 a las 17:30
Si esta listo alli, tienes tu 7.0
Saludos
Miguel
Digamos que estoy un poco con la soga al cuello, pero no podía dejar de escribir (aunque fuera con 4 días de atraso) para el cumpleaños del blog.

Creo que la periodicidad de mis post habla por si sola: este semestre ha sido por lejos el más pesado que he tenido, aun cuando haya botado Digitales, la ayudantía de Software se haya acabado y le haya pedido a Sensei que me excusara de los entrenamientos por el resto del semestre. Pero no me siento sola, porque me he dado cuenta que la sensación de "esto me está superando" es la reinante entre mis compañeros.

El miércoles terminé con todos mis exámenes, que comenzaron el sábado 27 (sí, sábado!!) con Optimización, continuaron el lunes recién pasado con Termo y finalizaron el miércoles con Electro. Eso sí, ahora estoy a full con lo de la tesis de Juanfi porque claramente no quiero tener una nota I, y el lunes debo ir a tomar el maravilloso examen de Avanzada que durará 3 horas 40 minutos!!.

Hay muchas cosas de las cuales quiero escribir apenas termine todo: de mi visita a Guarini para decidir si botaba o no Digitales, de cómo me salvé de un 1 en Judo por colapsada, del final de mis clases y de los exámenes, de mis niños hermosos de Avanzada y de los no tan hermosos, del laboratorio de ese mismo curso que hizo que nuestras vidas peligraran durante un par de días, etc, etc...

Por más llena de cosas que he estado, no lo he pasado mal. Incluso, diría yo, que lo he pasado mejor que en los otros semestres. En la I2 de Digitales, Chan me dijo algo que me ha quedado dando vueltas todo este tiempo: las notas al final son solamente eso, notas, y la vida, en la Universidad y en general, va muuuucho más allá de eso. Definitivamente ese es un cambio de lo que pensaba hace algún tiempo, y me tiene mucho más feliz ver la vida así. Ahora falto a clases y no siento que el mundo se vaya a acabar, converso en las ayudantías y no creo que me esté perdiendo lo más relevante de mi existencia. Incluso este semestre jugué rudo dos veces en Opti: para la I3 estudié desde las 4 hasta las 6 (y me saqué un 3.9) y para el examen estudié 2 días antes.. y salí con promedio 4.9!!

Parece que la Limón tiene razón: la gente feliz es la que pasa sus ramos.

Friday, June 12, 2009

En un lugar muy muy lejano..


Cuando me percaté de lo que estaba haciendo, ya era muy tarde para arrepentirme. El Baticristo pasaba a mis pies y San Joaquín se alejaba.. o más bien, yo me estaba yendo. Con el metro tan lleno como puede estar a las 9 de la mañana, apretados entre un mar de gente con caras aleatoreas y debatiéndome entre el frío de afuera y el calor humano de adentro, partí con Tomás a Lo Contador, a su curso electivo en Diseño. Sí, es cierto que los viernes solamente tengo dos ayudantías, pero hasta el día de hoy me persigue la sensación colegial de "no faltes a nada" y por lo mismo, si bien me encantaba el plan de ir a conocer otro campus, sentía que no era "lo adecuado".

Decidí dejar de escucharme un rato y tratar de acomodarme entre la gente. Con un poco de esfuerzo pude dejar mi bolso en el suelo, y cuando ya lograba sentirme más cómoda, Tomás empezó con el mismo juego que me hace toda la gente que sabe que me muevo en auto: "Ya, dime, ¿qué estación viene después?". Es verdad que por lo general uso el Punto, pero les juro que ando en metro.. a veces!! Durante el TAV me sabía de memoria las estaciones y los tiempos entre ellas, porque mi auto estuvo todo enero en el mecánico. Pero bueno, había hecho un volcado de pila y en verdad no me acordaba que seguido de Santa Isabel viene Parque Bustamante.

Después de combinar en Baquedano y luego de un par de estrujamientos más llegamos a Pedro de Valdivia. A esa hora Santiago estaba despertando, con algunos locales abriendo y con un rico olor a desayuno que llenaba la calle. Me dejé guiar por Providencia, disfrutando del paseo, y sin escuchar a la voz interior que me decía "Dos ayudantías, te estás perdiendo dos ayudantías!!".

Bajamos por Pedro de Valdivia Norte y fue cambiando el paisaje, a algo mucho más tranquilo. Los bocinazos quedaron atrás, y a medida que nos internábamos en las calles el ambiente se iba aquietando. Seguimos caminando un rato, y de pronto atravesamos una pequeña puerta que conducía a un jardín: habíamos llegado a Lo Contador.

El sol, aún tenue a esa hora, iluminaba las bancas verdes y los pequeños naranjos que llenaban el patio central de la casona. Se percibía la humedad tipica de esas construcciones, heladas y un poco mohosas, pero eso no le quitaba ni un ápice de su encanto. ¡Nada que ver con San Joaquín! Tomás me guió hacia adentro, mientras yo, embelezada, absorbía todo lo que había a nuestro alrededor.

Sin salir de mi asombro, pasamos por unos pasillos y llegamos a una parte más moderna del campus. Si bien el concreto era el material predominante, igual se sentía esa calma intrínseca que me había inundado al llegar. Era impresionante lo distinto que puede llegar a ser comparando con el patio de Ingeniería: reggaeton, gente , mucha gente, corriendo y hablando fuerte. Esto era otro universo.


La clase de Laboratorio de Modelos y Prototipos, a la que nos dirigíamos, ya había empezado hace 45 minutos. Como era en el Auditorio de Diseño, con un poco de suerte podríamos escabullirnos y sentarnos piolamente. Tomás abrió la puerta, miró un par de segundos, cerró la puerta y me contó el plan:

-"¿Tienes personalidad?"
-"¿Así cómo para atravesar un auditorio con mucha gente?"
-"Así mismo"
-"... habrá que tenerla no más".

Volvió a abrir la puerta y entramos. Era más chico de lo que pensaba, pero también había mucha gente. Bajamos los escalones, pasamos al lado del profesor, y nos instalamos como en la mitad, junto a dos niñas que lijaban y pulían intensamente su entrega de esa semana. Nos saludamos con el resto de los ingenieros que estaban en el curso y mientras Tomás pulía y lijaba al estilo de nuestras vecinas, yo me puse a escuchar lo que decía el profesor.

Lo primero que me llamó la atención (aparte del fuerte olor a resina que había) fue que nadie tomaba apuntes. Ni un sólo cuaderno sobre la mesa, la gente se dedicaba a hablar y a trabajar en lo suyo. Al parecer, también, pescaban la clase de vez en cuando. El profesor estaba mostrando unos modelos funcionales de afeitadoras manuales "de esas que usa Michel Jordan", según sus propias palabras. En esta clase les estaban enseñando los distintos tipos de modelos que existen y su importancia a la hora de vender un producto. Vimos prototipos del Intelli-Mouse del Imperio y del Fiat 500 (DIOS, el auto feo!!), y de otras cosas más exóticas como lijas automáticas y la misma afeitadora manual de Jordan. Mientras tanto, la gente a mi alrededor se esmeraba en arreglar sus trabajos, que tendrían que entregar una hora después.

Pasaron un par de diapositivas más y se hizo el silencio: era hora de ver el detalle del examen del curso. Las manos dejaron de pulir piezas, y por primera vez vi a la gente prestando atención de verdad. Escuché términos como PAI, Vaccum Forming y otros que no recuerdo bien. Después (y ahí se prendieron todos los ingenieros) apareció Arquímides y su principio de empuje: tendrían que hacer un barco a partir de plantillas de madera, que soportara flotar derechito con dos kilos de arena. Luego de eso, las diseñadoras empezaron realmente a participar y a tapar al profe de preguntas. Creo que la que más me llamó la atención era una niña que alegaba que cómo les podían hacer entregar esa cosa el 10 de julio, que ya no había clases para esa fecha y todo eso. Amablemente un ayudante le recordó que íbamos a estar en pleno período de exámenes, por lo que no habia problema alguno con ese día. Otra, preguntó si el modelo tenía que quedar "bonito".

Luego de resolver las interrogantes se procedió con la corrección de las piezas que pulían y lijaban al comienzo de la hora. La orden era dejarlas encima de la mesa junto con el molde (eran piezas de ajedrez) y un "tape" con el nombre, y salir de la sala. Al parecer la cinta es un bien preciado para esta gente, porque nadie prestaba y había muy poco. Tomás e Ignacio, su compañero, optaron por lo sano y escribieron sus datos en una hojita, que el mismo molde como pisapapeles sostuvo. Me fui a mirar la barcaza que el profesor había llevado de muestra, y para mis adentros agredecí no tener que tomar este ramo. Probablemente no sea tan dificil como parece, además que les dan infinito tiempo para hacerlo (de hecho, Tomás ya ha postergado dos semanas una entrega de un modelo de plumavit de una cámara fotográfica), pero aún así me imagino peleando para que la cosa quede derechita, y bonita, y más encima flote. No, gracias, me quedó con mi Visual Studio.

Salimos de la sala como nos habían dicho y seguimos caminando por Lo Contador. Los niños habian dejado un guante de latex lleno con resina y lo fuimos a buscar. Quedaron 3 dedos y el meñique se salió, pero el efecto era filete igual. Perfectamente se podría haber metido en un guante de vestir y haber saludado a alguien, para luego irse y dejar al desprevenido con una mano de resina.

Fuimos a buscar la pieza de regreso a la sala. Había terminado la clase, y como ni Tomás ni yo teníamos muchas ganas de devolvernos, seguimos dando vueltas por ese campus tan lindo. A pesar de la hora no había nadie circulando, lo cual aumentaba esa sensación de tranquilidad generalizada. Pensé en mi edificio San Agustín, en lo mucho que me gusta.. y en lo increible que sería que estuviera aquí. Mientras me maravillaba por enésima vez con los naranjos y las banquitas, cruzó fugaz la idea de cambiarme a Diseño.. o al menos de tomar un par de electivos en Lo Contador.

Thursday, June 11, 2009

Historia Corta: Botón de muestra


Luego de esquivar al montón de gente que llenaba el patio de Ingeniería mientras se reían con los chistes-canciones machistas de Felo, logré salir al Food Garden y caminar hacia mi ayudantía de Electro. No era que me emocionara demasiado, pero tenía que ir: mis notas no me permiten seguir dándome tantas regalías.

Iba pasando por el sendero que cruza a las salas E cuando me encontré con Pablito, la Caro y Javier, quienes estában terminando de almorzar. Nos saludamos (y despedimos con la Caro, que tenía que irse) y me quedé conversando con los niños. Al rato apareció la Sofita que también iba a Electro, y al ver que mi voluntad para irme a la ayudantía flaqueaba me agarro de la mano y me tiró mientras decía "Andreíta, los 7 no son gratis". Claramente la perspectiva de quedarme conversando era más agradable, así que me tomé de la mano de Javier y exigí quedarme otro poco. Al ver que la Sofi seguía haciendo fuerza, Pablo tomó a Javier y comenzó a empujar para el otro lado, mientras yo asía fuertemente la mano de Javier tratando de soltarme de al Sofi. Al ver la posición en que estábamos los 4, nos quedamos mirando y captamos el mensaje: la Sofi tomó de la mano a Pablito, y comenzamos a girar:
"Esta es la ronda de San Miguel, el que se ríe se va al cuartel. Uno, dos y tres!!".
Nos agachamos, silenciosos, manteniendo las miradas los unos de los otros. Javier quedó con su rodilla sobre unas ramas y casi se cae, y yo no pude evitar reírme. Colapsamos y todos nos reímos, aún tomados de las manos, y apenas respirando la Sofi me decía "Perdiste, perdiste!!".

Y yo que pensaba que ya se me habían caído todos los tornillos...

Update: Mientras escribía esto al solcito, llegó Jonny con su celular con música... y nos pusimos a bailar salsa en la mitad del patio, con todo el mundo mirando!! Dios, ¿no digo yo que estoy volviéndome loca? Pero igual que lo pasé bien.. =P