Este semestre hice algo muy bakán: dejé los martes y jueves con clases desde las 11.30, y así podía hacer deporte en la mañana. Era muy bakan llegar toda energizada a la U, más encima para ir a mi clase favorita de todo este semestre: Tecnologías y Aplicaciones del WWW. En primera instancia no me habían dado el curso, y en su lugar tenía Gráfica Computacional con Alejandro Echeverría. Era muy chori tener de profe a un amigo (que por lo demás lo hacía muy bien), pero la verdad es que su curso resultó muy matemático para mí y a la segunda sesión me di cuenta que no era lo mío. Así que partí donde el profe Navón, a quien yo ya conocía de Bases de Datos y que desde ese entonces nos llevamos bastante bien. Como suele pasar cuando voy a verlo, las conversaciones en su oficina son extendidas e interesantes, pero lamentablemente esa ocasión no fue favorable. Yo ya había ido antes de salir de vacaciones a contarle que quería tomar su curso, por lo que cuando fui en marzo no se soprendió de que le pidiera un cupo extra. Aún así, me respondió que no creía que pudiera dármelo puesto que era primera vez que hacía el curso en Ruby on Rails y quería tener un grupo de tamaño manejable y no sobrecargar a los ayudantes.
A pesar de la negativa inicial, le dije al Lluch que fuéramos a la clase de todas formas. Qué manera de disfrutarlo! Realmente desde Avanzada que no me sentía tan sorprendida y llena de ganas de programar y aprender. Siempre he amado mis cursos IIC, pero esa cosa de que me pican las manos por ponerme a trabajar rápido no me ocurre tan seguido. Claramente necesitabamos ese curso con Pablo... pero no fuimos los únicos que habíamos pensado en eso. Al finalizar la clase, 5 o 6 personas se acercaron a hablar con el profe Jaime para pedirles cupo de excepción. La cosa se puso ruda cuando nos dijo que sólo se abrirían 2 vacantes adicionales, por alumnos que habían dejado el curso. Yo ya había quemado todos mis cartuchos en la pelea, y Pablo por su parte mandó un mail diciéndole a Navon que independientemente si le daba o no el curso, el seguiría yendo a clases. Y luego, tuvimos que esperar...
Grande fue mi sorpresa, en todo caso, cuando esa misma tarde revisé mi carga académica y ya tenía el curso de WWW aceptado. Al ver que a Pablo aún no le respondían me di cuenta que había habido cierta deferencia hacia mi persona, por lo que rápidamente fui a agradecerle al profe Navón la vacante adicional. Y el agradecimiento fue doble cuando dos días después, a Pablo también le apareció el curso como inscrito.
De ahí en adelante nadie nos paró. Fuimos juntos para el trabajo semestral, que consistió en hacer una bolsa de trabajos web para el DCC. En paralelo, durante clases íbamos desarrollando una aplicación tipo Flickr a medida que avanzábamos en la materia. Debo decir que esa era una de mis partes favoritas del curso: Rails es tan bakán que permite obtener resultados aceptables en muy poco tiempo, lo que hacía muy motivador el ir a clases y después tratar de ir aprendiendo por cuenta propia.
Obviamente que no soy una experta, pero ahora puedo decir que me manejo con propiedad en Rails (obvio), pero también en HTML, CSS y JavaScript con JQuery. Fuimos muy exitosos con Pablo, y nos sacamos un 7.9 en la presentación final de nuestra aplicación, que incluso tenía versión móvil toda bakán. Definitivamente recomiendo este curso a cualquiera que tenga inquietud por las aplicaciones Web, que yo creo que a esta altura de la vida es un conocimiento mínimo que todo el mundo debiera tener.
Después de WWW tenía dos cursos de dos módulos. Los martes me tocaba el Taller de Emprendimientos con Software, de la Profe Rosa Alarcón y Félix Halcartegaray. Tomamos este curso con los chiquillos porque teníamos una idea de posible negocio con una aplicación Android, y pensamos que este sería un buen curso que nos diera tiempo para programarla y probarla. ERROR! O casi...
El taller se desarrolló más o menos de la siguiente forma. Luego de armar grupos durante las primeras clases, nos dedicamos a delinear una idea de negocio y plasmarla en un Business Model Canvas. Consideramos poco viable nuestra idea inicial, y aprovechando una clase que tuve de Teoría de la Educación encontramos lo que creíamos nosotros que era un problema digno de resolverse: la gestión de colegios y liceos. Pensamos que desarrollar un software de administración era un buen plan, pero ya en la primera presentación del curso nos hicieron saber que ya habían muchos de esos y que por lo mismo no era un emprendimiento interesnte. Ahí empezó el calvario: para encontrar una idea ganadora no había que pensar, había que "salir del edificio" y conversar con la gente que tenía el "dolor" que queríamos resolver. Fue una real lata tratar de coordinar los horarios primero entre nosotros y luego con algún colegio, profesor, inspector o alumno que quisiera hablar con nosotros. Cada vez que avanzábamos un poco, resultaba que no estábamos llegando a ninguna parte. La profe Rosa en cada presentación (es decir, semana por medio), nos recalcaba lo atrasasados que íbamos respecto a todos y cómo aún estabamos sosteniendo "a big, risky ball of mud". Afortunadamente Tomás Mery, el otro integrante de nuestro grupo, fue la salvación. Ha sido lejos la mejor adquisición en compañeros de grupo que he hecho nunca: tenía todos los contactos de la vida en educación e innovación para ayudarnos a definir una idea real y concreta. Nos juntamos con uno de sus amigos y nos largamos con algo más concreto y que gustó harto, y al final incluso encontramos a otro amigo de Tomás que estuvo dispuesto a comprar nuestro desarrollo. Sin embargo nunca pudimos convencer del todo a la Profe Rosa, y yo creo que fue principalmente porque aparte de Mery ninguno de nosotros tres estaba muy interesado.
Lo pasé super mal en las presentaciones. Tomás Mery era el más aperrado, y yo hacía lo que buenamente podía para ayudarlo, pero nuestros otros dos compañeros estaban muy hastiados y costaba que hicieran algo. Para una de las presentaciones de la mitad de semestre, que habíamos preparado con algo así como 1 hora de anticipación, fue tanta mi frustración con el curso, el proyecto y mi grupo que al terminar de presentar salí de la sala casi que dando un portazo y el Fuentes, que amablemente me siguió al ver mi estado de descomposición emocional, se llevó injustamente toda la rabia que sentía por el trabajo mediocre que habíamos entregado.
El golpe más bajo, sin embargo, sucedió una de las últimas sesiones, en que llevaron a unos inversionistas a las presentaciones. Casi muero cuando vi al público sorpresa, porque mi elevator pitch de 10 minutos estaba preparado para el curso, tal y como había sido anteriormente. Me puse nerviosa, lo pasé pésimo, me equivoqué y por primera vez el Mery no fue todo lo asertivo y emprendedor que solía ser. A los inversionistas obvio que les cargó nuestra presentación y arremetieron contra nosotros. Aunque para ser justos, arremetieron contra todo el curso duro y parejo. Fue tremendamente desagradable ver cómo unos perfectos desconocidos nos hacían pedazos.
Después de todas esas experiencias descubrí que claramente "la innovación y emprendimiento" no son para todos, y en particular no son para mí. Hay que tener mucho tiempo y pasión por la idea que uno esta buscando, cosas que yo ni mi grupo (excepto Mery) teníamos. Diría yo que es un curso recomendable sólo si ya se tiene una idea más o menos trabajada, y claramente no hay que tomarlo con Compiladores ni nada que quite mucho tiempo.
Los jueves en la tarde, por otro lado, tenía curso con mi querido MN: Interfaces Humano Computador. La verdad es que yo no tenía ese curso en mis planes, porque como lo dan cada dos años no había escuchado mucho al respecto. Pero cuando Nussbaum me ofreció ser "ayudante-alumna", la trucheza misma de la situación me motivó a tomarlo. Resulta que Vagner, el brasileño con quien estoy trabajando en lo de postgrado, iba a ser el ayudante jefe del curso. Como aún no maneja muy bien el español, necesitaba a alguien que le ayudara en las correcciones de los proyectos. A pesar de que yo no había hecho el curso, el profe Miguel consideró que con lo que he aprendido durante mis TPD más las clases de IHC iba a estar lista. Y a mí que no me gustan las ayudantías ni trabajar con MN, por supuesto que dije que sí =P.
Lo pasé super bien en el curso. Todas las semanas partíamos con un trabajo colaborativo respecto a la materia de la semana anterior, que en principio iba a ser con classmates pero a todos nos cargó tanto que terminamos haciéndolo en papel. Eran cosas bien creativas y que requerían usar los conceptos de maneras distintas a cómo lo habíamos visto en clases, por lo que todos esos trabajos eran desafiantes.
Yo no hice el trabajo grupal, que era lo que me tocaba corregir. Consistió en tomar un objeto que haya existido desde mediados de siglo o antes, y que no hubiera variado mucho su presentación original en todo este tiempo. Luego, aplicando la materia del curso, había que reformarlo para que fuera más "usable". Porque, claro, aunque el curso se llame Interfaces Humano Computador el sentido del curso iba mucho más allá. La parte de "Computador" la empezamos a ver las 3 últimas clases, más o menos, y casi todo el curso estuvo enfocado más bien en entender a los usuarios, las tareas que realizaba y el entorno en que ello ocurría. Una vez manejada esta triada, se hacía evidente por qué es importante la usabilidad y nos permitió ver con horror como muchos han pasado esto por alto en cosas bastante evidentes:

¿Encontró el error?
Como alumna, el curso me enseñó a indignarme frente a los computines flojos e incompetentes, que les agrada hacer las cosas difíciles porque sí. Como ayudante, las cuestión fue más relajada.
Junto con la Berni nos repartíamos los trabajos a corregir, siempre con Vagner a cargo. Revisábamos 3 o 4 grupos cada una, y era bien gracioso porque entre nosotras lo único que queríamos era destrozar los trabajos mientras que Vagner siempre encontraba algo bueno. Igual era extraño lo de los trabajos, porque junto con el contenido se les exigía que hicieran una presentación creativa. Onda, ojalá no PPT o PDF, aunque siempre se caía en eso entonces obvio que la gente se enojaba cuando hacía un trabajo con buen contenido pero se sacaba un 5 por creatividad. Y ah! Era con escala relativa, es decir que las notas posibles eran sólo 1, 3, 5 o 7. Rudo.
Con la rudeza y todo nuevamente comprobé algo que dice todo aquel que ha sido ayudante: se aprende mucho más haciendo la ayudantía que durante el curso. Ver los proyectos con ojo crítico me permitía aplicar los conceptos del curso casi inmediatamente después de haberlos visto, y se me fijaron con pegamento en la cabeza. Realmente puedo decir que este curso me cambió la forma de ver y entender mi profesión. Nuestra responsabilidad va mucho más allá de hacer código robusto, on budget, on time y que cumpla con las especificaciones, porque nada de eso sirve si no se hace pensando en el ser humano que va a estar del otro lado de la pantalla. La frustración que puede producir un programa que no tiene al usuario en el centro es evidente (todos hemos pasado por ello, por ejemplo con el SIDING), pero afortunadamente está en nuestras manos cambiar eso.
Ufff..!! Fue un semestre intenso. Y eso que casi no hablé del magister, pero bueno. Lo pasé bakán como pueden ver, y ahora solo me queda terminar de recargar las pilas para llegar en agosto ready to rock.. y to blog =D
UPDATE: Gracias, Marquito, por recordarme.. el marcador!
ANDREA:415 PUC:40
4 comments:
Y el marcador???
Brillante observación! La descostumbre me pasó la cuenta. Gracias, Marquito =)
Sólo una observación: "escala relativa" es un pésimo nombre para una práctica que además de ser arbitraria e ilegítima, muestra abuso de poder y falta de criterio por parte de quien la ordena. La escala de notas de la universidad comprende 61 posibles valores, y cada vez que eso se limita "por simplicidad" u otros motivos, se falta el respeto a los alumnos, que, voluntariamente o no, deben preocuparse por el valor neto de sus notas (por ejemplo, becas y otras ayudas económicas a veces dependen del PPA).
Y no, no es válido decir que "el que se esfuerza y estudia va a tener un 7 con 61 opciones o con 4". Eso es tan inteligente como usar "el que nada hace, nada teme" para justificar que carabineros entre a registrar tu casa sin una orden judicial, o que el contenido de tu computador sea revisado en aeropuertos, etc.
-1 para el profesor, -1/2 para el ayudante.
Hola, tanto tiempo! =)
PS: Lo intentamos, pero el caballero no quiso ceder. En todo caso, los promedios de las actividades quedaron "normales".
Post a Comment