Este semestre hice algo que debí haber hecho desde siempre: tomar 4 cursos de Ingeniería y un electivo. En verdad fue la papa, porque estaba bastante relajada y fui muy feliz cambiando de aire yendo a otra facultad un par de veces a la semana.
Partiré el relato con EFG1000, Teoría de la Educación. Desde el 2010 que venía pidiendo un electivo de ese lado de San Joaquín, y logré que me lo dieran inscribiendo el certificado academico y dándole como 1100 de prioridad en la toma de ramos. Fue un curso bastante fácil (de primer semestre de Educación Básica y Párvulos) pero siento que de todas maneras aportó a mi formación. Hicimos una pincelada por varias teorías de la Educación (cueck) y cómo explican algunas de la problemáticas actuales del país. Tuvimos que formar grupos, y yo obvio que me junté con puras futuras profesoras y trabajamos de lo más bien. Se notaba que a las chiquillas les faltaba un poco de training universitario, sobre todo porque había una profundidad escasa en sus reflexiones y aseveraciones, pero lo compensaban con harto entusiasmo y ganas de trabajar. Pienso que, en cierto sentido, yo también fui un aporte para ellas al mostrarles que es importante ser riguroso a la hora de hacer investigación, y que google docs es una herramienta demasiado buena como para que no la conocieran.
El profesor de Teoría es otro cuento. Sergio Arzola es de esas eminencias desconocidas que hay en el país, que ha hecho un montón de investigación y es megaconocido en otras latitudes. Tiene esa cosa que a mi me fascina en los profesores, que es cuando se les nota que aman lo que hacen y lo transmiten a sus alumnos. Él era intensamente feliz en cada clase, y todo lo que nos pasó eran cosas que realmente le fascinaban. Sin embargo, de ahí se desprende una de las cosas que le reprocho: nos pasó solamente la materia que a él le gustaba. Aprendimos un montón de Paulo Freire, pero nunca nos dio la oportunidad de refutar su modelo. Comprendíamos la teoría de la reproducción social y la meritocracia, pero nunca nos pasó la teoría del capital humano. Eso no me gustó para nada. La otra cosa que me cargó se remonta a una clase de mitad de semestre, para el segundo trabajo grupal del curso. ¿Adivinan sobre qué era? Pues bien, fue un control sobre un documental de la vida y obra del profesor Arzola que vimos en clase. CHAN!! Yo realmente me indigné, aunque mis compañeras aplaudían hasta las lágrimas de la emoción con el video. ¿Cómo era posible que nos evaluaran por algo así? La guinda de la torta eran todas las personas entrevistadas para ese documental, que lo que más destacaban era la "humildad" del profesor. Y esperen, que aún hay más. La última clase, nos mostró otro video, hecho por otros alumnos.. nuevamente sobre él y lo mucho que había hecho por Dios, la Patria y la Universidad. DIOOOOS!!
Ese era el ramo fácil y bonito, pero claramente no podía ser todo así. POM POM POOOOM!! Este semestre me tocaba tomar el curso más temido del DCC (sin contar los cursos oscuros de Marcerlo Arenas, que esos son ocho millones trescientos mil veces peor): Construcción de Compiladores. Era el ramo que venía escuchando desde segundo, en que la gente moría y sufria con un proyecto de nunca acabar. Pero sobreviví, para dar testimonio de ello.
Lunes y miércoles a las 8.30 es un pésimo horario para un curso del terror, y por eso fui de las pocas que logró ir a todas las clases... y disfrutarlas!! Realmente Francisco Pérez fue un profe muy ameno, y que hacía que levantarse temprano no fuera tan terrible. Cachaba MUCHO sobre compiladores y el mundo más bajo nivel (trabajó en Synopsys, y esa gente sí que sabe), y tenía infinita paciencia para explicar (aunque DLG es insuperable en ese sentido, lo siento). Lo mejor era que partíamos a las 8.45, y cuando la materia se ponía más densa y uno ya estaba cansado Francisco nos despertaba con los "En un día como hoy". La trivia diaria sobre aquello que pasó hace tiempo atrás, aparte de ser entretenida, servía como bonus para las ies. Lo cual, para aquellos como yo que íbamos a clases, eran puntos gratis. Y eso, mezclado con la facilidad del profesor para explicar conceptos más raritos y los muchos ejercicios que hacíamos en clase se conjugaron para que yo pudiera eximirme del examen =D.
Y.. el proyecto. Hacer un mini-compilador para una versión reducidade Java es tal como suena: muy bakan, pero extremadamente largo. Usando Flex y Bison (dos herramientas estandar para hacer parsers) tuvimos que pasar en limpio una gramática de 4 páginas con todas las variantes posibles de bloques usados para programar. A modo de ejemplo, ¿sabía usted que existen todos estos tipos de for posibles (al menos)?
Comprenderán, entonces, que no era trivial ponerse en todos los casos posibles que debía reconocer el compilador que estábamos haciendo. Aparte de reconocer errores, teníamos que parsear el código a CIL y hacerlo que efectivamente hiciera algo (mostrara cosas en consola o que realizara operaciones aritméticas o lógicas complejas, clases con herencia, sobrecarga...). Realmente lo pasé muy bien y aprendí un montón, aunque nada que vaya a usar en mi ingenieril vida diaria. Pero saber por qué C/C++ dice "Segmentation Fault" y nada más es algo que me permite dormir más tranquila cada día. Para los que les toque hacer Compiladores, lo van a disfrutar harto si es que les gusta la cuestión, aunque tal como dice Lluch, es un ramo de nunca acabar: justo cuando pensabas que tenías la entrega OK, como a las 11.30pm, descubres que te faltaba un caso por cubrir o te sale un error random. La vida misma, ¿o no?
... Continuará.
1 comment:
Me pregunto qué pasaría si yo dijera "voy a tomar 4 ramos de matemáticas y un electivo" :|
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