Monday, March 2, 2009

Recibiendo Novatines


Creo que el sinónimo de la vejentud misma es poder ser tutor de Ingeniería (no de Avanzada, ojo!!). Es que ser tutor significa dos cosas: 1) Estar en 3° o más (es decir, de la mitad para adelante) 2) Que tienes la suficiente experiencia en la Escuela como para poder guíar a los pollitos nuevos. Brígido!! ¿No es, justamente, la combinación años + experiencia lo que a uno lo define como ANCIANO?

Ya, bueno, puede que haya exagerado un poco, pero aún así no pude evitar sentir el paso de los años cuando conocí a los novatos 2009 ayer. Me invitaron a asistir a la recepción para los alumnos nuevos que todos los años organiza el Cuerpo de Tutores de Ingeniería, esta vez como representante del CAi. Mi misión era hablarle a los novatos de las infinitas actividades que les tenemos preparadas, de lo increíble que es la Escuela, y martillarles en la cabeza eso de que "novato se es sólo una vez".

Llegué al patio de Ingeniería como a las 12.30 Desde el estacionamiento se sentían los gritos y los aplausos de la gente que ya llevaba medio día de juegos. Caminé, rodeando el edificio de alumnos, y me recordé a mi misma hace 2 años. Ahí estaban esos niños, algunos con más cara de niños que otros, sintiendo probablemente una mezcla de ansiedad y emoción. Era su primera actividad oficial como "estudiantes de Ingeniería UC", y pucha que a uno le llena el pecho de orgullo ese título. El año pasado me quedé con esa sensación nada más, pensando "y yo que estuve en su lugar hace tan poco", pero esta vez fue mucho más intenso: me fui para dentro al ver a dos de mis mejores amigas con sus poleras rojas guíando a sus rebaños de 10. "Uff.. si ya estoy en edad de ser tutora" - pensé - "es que el fin se acerca a pasos agigantados".


Me acerqué a la Carlita y nos saludamos, y yo al menos me sentí más emocionada que novata. Me presentó rápidamente a sus niños y los seguí hasta el Spider Web (casualidad, el mismo juego del que me había tocado ser jueza hace un año). Mientras ella y sus novatos hacían contorsiones para pasar las redes, yo me dediqué a hacer vida social. Muchos de mis amigos estaban de jueces en redes vecinas y, horror, aún más eran tutores. Fácilmente debo haberme encontrado con 10 o 15 personas de mi generación. Fuerte lo nuestro.. pero pucha que me alegré por ellos.

Alguna vez pensé en ser tutora casi como una revancha personal. La tutora que le asignaron a mi grupo de Desafíos (lejos, ese 2007) desapareció en marzo, y creo que es algo demasiado injusto para que le pase a otros novatos. Pero aparecieron las ayudantías en mi camino y ciertamente nada ha colmado mi espíritu como eso. Ser tutora de Avanzada es como felicidad++, porque combina el trato directo con los grupos junto a la materia de mi curso favorito. Eso es insuperable. Pero ver a mis amigas tan motivadas con sus cabros igual me ablandó el corazón... no sé, tengo tiempo para pensarlo en todo caso.

Después de media hora el grupo de la Carlita ganó esa prueba y nos dirigimos a la última del día. El zig zag consistía en avanzar haciendo slalom entre banderas, caminando sobre unos palitos de madera. Siete integrantes del grupo se subían a uno de los palitos, caminaban hasta el siguiente, y cuando el último llegaba tomaba el palito que recién habían pasado y lo ponían adelante. Se repetía el proceso hasta llegar al final del patio entre Enfermería e Ingeniería. Durante ese rato me encontré con más gente (incluso con el niño Penta que conocí durante la ayudantía de Intro TAV) y conocí a los novatos de la Limón.

Luego de que terminara ese juego (fue un final de película, con los pedazos de madera volando por los aires y la gente corriendo y saltando), partí con la Limón y sus niños al almuerzo. Nos sentamos en el sector de las mesas de ping pong junto con un profe de Ingeniería Química, y luego de intercambiarnos las bebidas (escuela de hombres nadie quiere coca-light, obvio) intentamos empezar a hablar. Cuesta hacerlos que suelten la lengua, pero afortunadamente con el profe de Química nos llevamos bien y pudimos armar una conversa a los niños para que se metieran. Las preguntas fueron más o menos las que se escuchan siempre, y mis respuestas fueron más o menos las de siempre también. "¿Es obligatorio tomar un teológico?" o "¿son muy difciles los ramos?" son preguntas que uno responde casi de memoria (de hecho, en el manual de Embajadores tenemos anotadas respuestas tipo). Pero cuando me preguntan si me he echado ramos y cómo lo hago para seguir viva (y motivada) o sobre mi especialidad, nadie me para. También un tema que me gusta mucho recalcar es la importancia de que un egresado de nuestra Escuela sepa leer y escribir, y el profe de Química me encontró la razón por lo que estuvimos un buen rato tratando de transmitirle la idea a los niñitos.

Yo diría que lo que más recordaran los novatos de la Limón de todo lo que pasó durante ese almuerzo, no será nada de lo que hablamos. Ya todos estaban soltándose un poco, el ambiente se notaba mil más relajado, cuando de pronto vimos que la lechuga de uno de los niños se empezó a mover... El afectado levantó la hoja y vimos una larga y verde oruga arrastrándose rítmicamente por el blanco mantel. La risa y el asco fueron generales. El bicho fue apropiadamente bautizado como "Camila" y luego fue filmado para la posteridad.

Nos despedimos del profe y fuimos a lo que había estado esperando todo el día, la presentación de Desafíos. No es que tenga un interés particular en el curso (como al 90% de los novatos, me parece un ramo cacho++), pero estaba Juani y eso había que verlo. Llegamos al Aula Magna (en el intertanto, me había juntado con la Carlita y sus novatos) y nos sentamos muy central. Una vez que llegaron los 500 alumnos nuevos más sus 30 tutores y todos los invitados de honor como yo, comenzó la ceremonia. El discurso del decano ha sido el mismo los 3 años que lo he escuchado, por lo que aparte de la inclusión de lo del cambio de malla (5 líneas extra, nada más), no hay nada memorable. De ahí habló el presidente del CAi, que estaba tan nervioso que hasta a mí me dio susto, y luego pasamos a la presentación de Desafíos de la Ingeniería a cargo del profe Mario Durán... y Juani no aparecía!!. La cosa pintaba mal desde el principio, cuando vimos a Alvaro Alliende (quien fue ayudante de Desafíos nuestro) muy vestido de terno y afeitado. Las sospechas se confirmaron cuando mostraron la nómina de profesores 2009, y estaba Alliende, pero el más importante y mino de todos no estaba. JUANI NO SERA PROFE DE DESAFIOS!!! Pobrecitas novatas, se perdieron a lo más granado de la fauna ingenieril, se perdieron la posibilidad de babear "docentemente" dos veces por semana. De verdad lo lamento por ellas.

Para pasar las penas tuve que volver a concentrarme en la exposición del profe Durán, pero afortunadamente como es tan histriónico no me costó nada hacerlo. Mostraron el video del proyecto del año anterior, luego les dijeron que los primeros lugares de los últimos años están en proceso de conseguirse la patente ("Juéguensela con el proyecto!!"), y finalmente develaron el trabajo de este año:
Este año, al igual que el anterior, se trabajará con la ONG “Un Techo para Chile”. El desafío será concebir y construir un dispositivo creativo e innovador que contribuya a que los niños y jóvenes de los campamentos de emergencia de nuestro país, desarrollen sus habilidades de aprendizaje a través del juego. Es decir, lo que se busca es la elaboración de un prototipo de juguete de estándar mundial.


No vale!! ¿Por qué les tocan cosas tan choras?

Como a las 6 nos despedimos de los novatos (hasta me dijeron co-tutora, snif) y junto a la Limón y la Carlita nos sentamos a disfrutar de lo poco que nos quedaba de vacaciones, viendo el a esa hora vacío patio de Ingeniería.

El paso del tiempo es inevitable, y ya estamos comenzando la mitad del camino ingenieril. Vamos a ver qué sorpresas me depara el inicio a clases. Nos vemos mañana!!

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