Thursday, July 24, 2008

aaecheve, cnbravo, jfcalder y afvasque visitando a mn


Hace unos días el profe Miguel tuvo un transplante de médula y a Juanfi se le ocurrió que sería buena idea que lo fuéramos a ver junto a Alejandro Echeverría y Claudio Bravo:
Hola a todos!!

Como les va la vida en estas semanas de transición académica? Tal como ya he conversado con Uds., sería muy bueno ir a ver a Miguel a la clínica. La moción que tenemos con Alejandro es ir mañana por la tarde. La propuesta es juntarnos en estación Escuela Militar a las 15:00 hrs. (Alejandro trabaja en la mañana) y de ahi partir a la Clínica Alemana. Les tinca?

Espero sus respuestas!!

JF
A la hora convenida nos juntamos en la esquina de Los Militares con Vespucio. Fue entretenido llevar en el auto a mis dos ayudantes de Avanzada y a mi futuro ayudante de Ingeniería de Software. Debe haber sido el juego de verlos en un ambiente distinto al típico (i.e., fuera de la oficina) lo que me llamó la atención.

Llegamos rápido a la clínica. Nos estacionamos y entramos por kinesiología. Alejandro sabía que debíamos llegar a la habitación 313, pero ese era el único dato que manejábamos. Y para peor, no digamos que la Clínica Alemana es chiquitita: con 16 pisos y 27 mil metros cuadrados, perderse era fácil-fácil.

El piso al cual habíamos llegado estaba lleno de escaleras y ascensores. Como no teníamos idea de a dónde debíamos ir nos acercamos a una pantalla gigante con información. Asumimos que el piso 3 ("Hospitalización Ambulatoria / Pabellones") era lo que andábamos buscando, asi que avanzamos unos pasos para llegar a los ascensores. Deben haber sido fácilmente unos 8 o 10, divididos en dos murallas una frente a la otra. Claudio apretó el botón para subir y esperamos que alguno llegara. Al darnos cuenta que estábamos a sólo un piso de distancia y que ninguno de los millones de ascensores llegaba, decidimos caminar un poco más y subir las escaleras.

El tercer piso no era menos laberíntico que el segundo. Paredes blancas, olor a antiséptico, camillas enormes pasando por corredores estrechos. Decidimos avanzar haciendo caso a la fabulosa filosofía de "sigue la flecha", esperando llegar a algún lugar. Después de caminar un rato por pasillos retorcidos encontramos una estación de enfermería, y Alejandro tomó la vocería del grupo (¿habrá sido por que era el mayor?) para preguntar dónde se encontraba el profe Miguel: -"Miguel... ¿cuánto? A ver, déjame preguntar. Oye, están buscando a un señor con nombre muy raro..." Una enfermera de apariencia ruda apuntó hacia una puerta con un letrero que decía UTMO, y dijo: -"Está allí, pero tienen que pedir la llave allá" -, indicando dos puertas hacia la derecha. Nos miramos, medio dudando, y Alejandro tocó el timbre del citófono de la susodicha puerta.
-"¿Sí?
-"Venimos a ver a Miguel Nussbaum"
-"Adelante!!"
Se abrió la puerta. Era una sala oscura y pequeña, y al fondo había una enfermera que nos dio las instrucciones pertinentes: -"Son hartos usteddes, ¿ah?... y la sala a donde van es chica. Tomen, aquí está la llave. Tienen que cerrar después de que entren ¡no se les olvide eso!.". Con llave en mano, abrimos la puerta UTMO y entramos a una sala aún más pequeña que la anterior. Sin saber muy bien cómo lo íbamos a hacer para caber los cuatro con nuestras respectivas mochilas en una pieza de dos metros cuadrados (que además tenía 2 sillas y una mesa), entramos (y cerramos la puerta, obvio).

Lo único que nos conectaba con el profe Miguel era un citófono y una puerta de vidrio. Al otro lado, una pieza de clínica que se veía igual que cualquier otra, pero con una cortina transparente que separaba la camilla del resto. Nos asomamos apiñadamente por el vidrio, y el profe Miguel nos saludó emocionado: -"¡El equipo completo, vino todo el equipo!". Con el sentido del humor intacto, tal y como cuando lo conocí, nos empezó a sacar pica:
-"Yo ahora soy más joven que todos ustedes. Todo lo de adentro mío tiene menos de un día!!
Con esa entrada nos explicó acerca de los prodedimientos por los que habia pasado los últimos días, siempre sonriendo e irradiando energía. Creo que todos quedamos muy sorprendidos con su buen estado de ánimo y lo bien que se veía en general.

Nos habló de su pieza, cuyo nivel de higiene es homologable al de un pabellón quirúrgico, de su médula y de plaquetas. Le habían matado todo el sistema inmunológico, y recién ayer la quimio había empezado su retirada. Le quedan hartos meses de reposo, pero no demasiado tiempo en la clínica y eso lo tenía motivado. Estuvimos harto rato conversando de su vida y hasta la preguntó a Alejandro como iba la red para las SP5.

Habíamos decidido que era hora de irnos cuando Claudio tuvo la excelente idea de jugar un cachipún cuatro contra uno, de los que le gustan al profe Miguel. Lamentablemente no cabíamos todos frente a la puerta de vidrio, así que Alejandro decidió marginarse del enfrentamiento. Éramos Claudio, Juanfi y yo con la misión de salvar el honor. Los tres levantamos el puño, el profe Miguel se concentró durante unos segundos y "caaa.. chiii.. pún!!". Claudio y Juanfi sacaron piedra, yo tijera, y el profe papel. Había llegado a la final. Miré a los vencidos con cara triunfal mientras el profe Miguel decía "es que son hombres..", y me preparé para la última vuelta. Nuevamente, levanté el puño mientras el profe intentaba leer mi mente. Caaa.. chi... pún!! Saqué papel, y él piedra. Es obvio que me dejó ganar... Miguel Nusbbaum es IN-VEN-CI-BLE, por lo que estoy segura que mi victoria fue friamente calculada. Aún así, se sintió bien, jeje.

Salimos de esa pequeña sala después de más o menos 45 minutos, haciendo caso omiso de los carteles que pedían que las visitas no se extendieran más allá de los 15. Fue muy alentador ver al profe lleno de energía a pesar de venir saliendo de una intervención tan grande como un transplante de médula. Con tan buen ánimo, me imagino que esa media hora que nos tomamos extra no debió haberle importado mucho.

2 comments:

Juan Felipe said...

Fue notable esa visita! Miguel estaba muy bien de ánimo y humor=) De verdad está renaciendo y esperemos que se recupere completamente.

Y sip, no había notado que todos teníamos (o tuvieron) una relación docente contigo. Eso de vernos en la calle en un ambiente distinto al DCC es como ver a los deportistas con ropa de calle, sin buzo ni equipo (como Goku y sus amigos cuando el mundo estaba tranquilo, lo cual incluía terno y corbata).

Esperamos ver de vuelta a Miguel muy pronto por el DCC, repartiendo cachipunes y preguntando 'cómo va la red, vamos al colegio?'

Saludos!! JF

andrea said...

Me encanta el paralelo con Dragon Ball xD.
¿Has pensado que el profe Miguel va a tener tus plaquetas y las de Alejandro? Igual loco...

"¿Vamos al colegio?" ¿Puedo ir yo también? =D